Guía de la desconexión

evelb_martin
CEO
“Paciencia y Sabiduría”

Todos los años por estas fechas llega el período estival, donde cada uno de nosotros deja su actividad, su rutina diaria, para aparcarla durante un tiempo: unos días, unas semanas o un mes entero los más afortunados… Pero es en ese momento cuando nos damos cuenta que podemos y, sobretodo, debemos desconectar”los” y desconectar”nos”.

DESCONECTAR “LOS”

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Hace unos años, el “problema” de desconectar no era tal, sobretodo cuando mantenías en el anonimato el nombre del hotel en cuestión. Hoy en día, da igual lo que hagamos: no dejarle la dirección de nuestro destino a nadie, despistarlos inventándonos el nombre del hotel o el número del vuelo… todo es inútil, ya que como animales tecnológicos que somos, siempre llevamos con nosotros a nuestros espías habituales en forma de preciosos smartphones y tabletas. Aparatos de los cuales sentimos una especie de perpetua admiración y no somos capaces de dejarlos dentro de un cajón, aunque sea en un período breve de tiempo. Nos obligan a contestar allá donde estemos, queramos o no y nos mantienen permanente localizados y monitorizando nuestros movimientos (check).

Pero la culpa siempre será nuestra. Somos nosotros quienes no ponemos fin a este problema ya que, si somos egoístas y apagamos el smartphone de empresa, la inactividad de este, por arte de magia, acaba pasando al personal… Bárbaro!

DESCONECTAR “NOS”

Nos negamos a cerrar la posibilidad de consultar el Whatsapp, Facebook, Google,… etc, y a pensar que sin todo esto no lo pasaremos a tope… ERROR!

Creemos que nuestros amigos no contarán con nosotros si no estamos visibles en todos esas listas de chats y perfiles durante ese tiempo… ERROR!

Que si no tenemos a mano un dispositivo con conexión a mano, no podremos buscar en la red y no podremos tener la información necesaria para tener unas vacaciones plenas como son la predicción del tiempo, la localización de algún restaurante o la información sobre algún monumento en concreto… ERROR!

EL PRIMER PASO: RECONOCER EL PROBLEMA

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Nuestro smartphone se ha convertido en una parte de nosotros, una extensión más de nuestro cuerpo, como si tuviéramos otra mano en nuestro brazo, sin el cual sentimos que nos falta algo. Si bien es cierto que soluciona muchas cosas con rapidez y eficacia y los expertos desaconsejan una desconexión total, más cierto es aún que existen tecnopatías con apnea del Whatsapp, síndrome de la llamada imaginaria, nomofobia, etc que debemos ponerle cerco para recapacitar y ganar en perspectiva.

SABEMOS QUE SE PUEDE PERO CÓMO

Pues exactamente igual que ha hecho un servidor el pasado año (y eso que todas las apuestas apuntaban en mi contra) y hará este año:

– OPCIÓN 1: Ajustes / Teléfono / Desviar a … (los reproches ya vendrán después de las vacaciones).

– OPCIÓN 2: Presionar el botón OFF, un minuto de oscuridad confusa y poco a poco las pupilas se van adaptando a la potente luz ambiente… Todo un gustazo!

POR ÚLTIMO: SERÁ POSIBLE?

Claro que lo es, aunque los tres primeros días, instintivamente, buscarás algún botón que puedas pulsar y que ilumine algo; los 12 restantes (27 para los elegidos) serán realmente unas vacaciones para improvisar… sí, estás leyendo esa palabra que tanto te asusta, IMPROVISAR, aburrirte, inventar, dormir, reír y quedar con… que síííííí, te darás cuenta que es posible quedar con gente igualmente.

P.D.: Como curiosidad, solo deciros que las mejores vacaciones que he tenido, han sido en las que unos ángeles me robaron el móvil en el aeropuerto de destino… nunca sabré cómo agradecérselo como es debido.

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